
En Las Alturas del Perú
Por: Arq. Carlos Olvera Alvarez.
El avión estaba lleno y con una gran diversidad de pasajeros, parecía sacado de una película de aventuras, predominan los campesinos que llevan una gran cantidad de cajas y enseres domésticos y no faltaron los turistas extranjeros que dieron la nota de color, y de alarma cuando el viejo avión empezó a descender y enfila sobre profundas cañadas, donde las alas parecían rozar las paredes de roca.
Aterrizamos en Cuzco, el antiguo reino de los Incas, fundado por Manco Cápac, conocido como el “ombligo” ó eje de los cuatro Suyu ó los cuatro cuartos del mundo.
Cuzco esta situado a 3650 mts. S.N.M y debido a la gran altura cuando te registras en el hotel, de inmediato te obsequian un té de coca, para que te adaptes a esta altitud, a la vez te recomiendan que ingieras una menor cantidad de alimentos ya que la digestión es más lenta y puedes sufrir mareos.
El esquema urbano de Cuzco data de la época inca y es la razón de lo estrecho de muchas calles, ya que los conquistadores españoles construyeron sus casas sobre la de los incas, actualmente es posible admirar aún los cimientos de las edificaciones incas, que son notables por el laborioso tallado de sus piedras.
En el centro de esta aglomeración urbana se cuenta con una gran plaza de armas ó plaza mayor, que data también de la época inca llamada Huaycapata ó plaza de la gloria, esta plaza fue el centro del imperio Inca, hasta que el 25 de noviembre de 1533 el conquistador, Francisco Pizarro entró victorioso. Sobre el templo Inca del sol se erigió la iglesia de Santo Domingo.
La armonía arquitectónica de Cuzco se debe sobretodo a los tejados, a los portales, a sus balcones de madera labrados, a los pilares de piedra que le dan un sello propio, pero lo que distingue a Cuzco es su catedral Barroca con magníficos retablos en oro y valiosas pinturas de artistas de la Escuela de Cuzco, la catedral denota una gran fortaleza y se aprecian los campanarios dispuestos en los extremos de una sola sección por ser una zona sísmica, de ahí el caprichoso labrado y engarzado de piedra de los incas donde el ajuste entre las piedras es muy estrecho y las inclinaciones en las caras no coinciden con el otro lado, para darle una mayor “trabazón” y resistir a los terremotos.
A una corta distancia de Cuzco se encuentra la fortaleza de Sacsayhuamán, una fortificación donde supuestamente trabajaron 30,000 operarios durante 70 años, empleando piedras colosales de 100 toneladas talladas en formas poligonales y ajustadas de tal manera que presumen que no cabe una hoja de afeitar en las ranuras. Lo sorprendente es el traslado hasta ese lugar de las enormes rocas.
Lamentablemente queda solo el 20 por ciento de la estructura original, ya que el resto fue empleado por los conquistadores para la edificación de Cuzco.
Para salir de Cuzco en tren hacia el valle regado por el río Urubamba hay que alcanzar una cota superior a los 4000 mts. S.N.M, por este motivo el tren cuenta con dos locomotoras, ubicadas en los extremos, el tren avanza sobre la cumbre en trazos semicirculares , llega con la cabeza al final de un segmente y luego desciende un tramo jalado por la locomotora de la cola describiendo otro semicírculo y ascendiendo por el otro extremo, de esta manera como si estuviera patinando termina la ascensión y el tren se dirige en tramos paralelo al río Urubamba hasta llegar a la estación de Aguascalientes y de ahí ascender en autobús hasta la cota de los 2400 mts S.N.M donde se encuentran las ruinas de Machu Pichu (montaña vieja) descubiertas por el explorador norteamericano Hiram Bingham cuando buscaba las fortalezas de los últimos incas y coincidió con la solución del enigma de las “cien vírgenes perdidas” , ya que durante la conquista española los edificios principales encontrados en la capital del imperio que era Cuzco fueron el gran templo del sol y el convento de las vírgenes del sol que si bien no era el único del imperio, si fue el más importante.
Las doncellas que celosamente seleccionaba el Consejo imperial cumplía un trienio de noviciado y vestían después los hábitos monacales, para posteriormente preparar vestido y comida al dios sol, del que se consideraban esposas terrenales, cuando Pizarro toma Cuzco cien de esas vírgenes logran huir a las montañas y no son encontradas hasta que Hiram Bingham removió a machetazos la jungla que recubría los túmulos y encuentra los esqueletos de las doncellas perdidas, que se habían refugiado en esta ciudadela fortificada e inexpugnable.
La ubicación de Machu Pichu es fantástica se encuentra sobre un pináculo de roca granítica con profundas barrancas de mas de 500 mts, a donde corre bravío el río Urubamba. Es un lugar magnífico de una belleza sorprendente, que no es fácil describir, el lugar está tan aislado que durante cuatro siglos permaneció ignorado, ningún mapa lo señalaba, sin embargo se cree que esta ciudad fortaleza era uno de los accesos a los productos que se recolectaban de la selva, en cierto modo Machu Picho era autosuficiente pues en sus innumerables terrazas los incas tenían cultivos agrícolas, que almacenaban en grandes silos y con cisternas labradas en la roca donde almacenaban grandes cantidades de agua podían sostener por un tiempo prolongado cualquier asedio enemigo.
A Machu Pichu se accede por una empinada escalera que nos deposita en la gran plaza sagrada que es el centro urbanístico de la ciudad, y a un costado tenemos el observatorio astronómico ó “Intihuatana” que se cuenta con un gran reloj solar, el templo del sol que está formado por grandes bloques de piedra de cuatro y medio mts de ancho por dos y medio de alto; hay diferentes teorías de cómo hicieron los incas para transportar semejantes bloques en tan escarpado terreno, mi opinión es que la montaña fue desvastada de arriba hacia abajo, labrando prácticamente las piedras “in situ”.
A nivel urbanístico en Machu Pichu se realizó un trabajo impresionante, vista de lejos, parece esta situada en una inmensa escalinata de números terrazas que los incas esculpieron en el dorso abrupto y escarpado de la montaña.
Las casas tenían tejados posiblemente de palma ó zacate, de dos y cuatro aguas, según nos indican los muros “piñones” de piedra, con sus vanos en forma de trapecio, rematados por una arquitrabe de piedra monolítica, que son un sello distintivo de la arquitectura inca.
Poder apreciar la imagen de Machu Pichu en una impresión es gratificante, se conviertió en un ícono mundial reconocido en cualquier latitud, estar en el lugar admirarlo y respirar ese aire de montaña como reza el slogan publicitario “No tiene precio”.
